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La importancia de Mindfulness en la vida cotidiana

Escrito por: Ismael Rios Monasterio

El término mindfulness es un vocablo en inglés que a su vez viene de la palabra en pali “sati” que se puede traducir al español como consciencia plena, o atención plena.

La importancia de Mindfulness en la vida cotidiana

El término mindfulness es un vocablo en inglés que a su vez viene de la palabra en pali “sati” que se puede traducir al español como consciencia plena, o atención plena. En la actualidad, la investigación y práctica del Mindfulness ha tenido lugar en ámbitos de la neurociencia, medicina, psicología, educativo y empresarial. La experiencia de estar en atención plena en el momento presente se vive sin juzgar, ni criticar, con una amplia aceptación. La aceptación es diferente a la resignación o pasividad, el sentido es de apertura y curiosidad no de crítica ante cada experiencia.

Cualquier elemento de no aceptación que exista en la experiencia hace que se pierda el estado de mindfulness, por ejemplo, al estar atento al pasado (fenómeno que ocurre en la depresión) o centrado en el futuro, temiendo que algo no deseable vaya a ocurrir en él (circunstancia que se da en la ansiedad). Fácilmente aparecen las distracciones por no contar con un propósito dominante que permanezca inalterado en medio de las distintas actividades de la vida cotidiana. Sencillamente se pasa de una cosa a otra, de un propósito a otro, de un deseo a otro, y así todo el tiempo.

Son numerosas las investigaciones científicas que han demostrado los efectos benéficos del mindfulness sobre la salud física y mental. Un aspecto importante es que ayuda a romper hábitos arraigados de pensamiento y conducta, que van acompañados de mucho sufrimiento. Otro aspecto importante es la práctica de la meditaciones. La meditación no es una religión, sino una forma de entrenamiento mental, avalado científicamente, que ayuda a las personas a enfrentar al dolor, la enfermedad, la ansiedad, el estrés, la depresión, la irritabilidad y el agotamiento.

Mindfulness ayuda a la integración de la persona, reconociendo y regulando sus emociones, pensamientos, y acciones. Su práctica es un poderoso recurso para desarrollar estados de bienestar y afecta positivamente la capacidad de tomar decisiones desde un lugar de claridad y serenidad. 

La sociedad actual está basada en la competitividad, y esto nos arrastra a situaciones desafiantes, nos aisla, nos desensibiliza, nos lleva a la incertidumbre y bajo el piloto automático, sin control de nuestras emociones. Podemos vivir con piloto automático o podemos vivir en atención plena, la diferencia se encuentra en la manera en la que estamos presentes en nuestra experiencia.

El principal efecto de practicar regularmente mindfulness es aumentar la capacidad de concentración y consciencia, además de generar calma y tranquilidad, cultivando la aceptación y experimentación sin reaccionar a ello. Es importante, señalar que no se debe considerar el Mindfulness como una herramienta que permite el aumento de la conciencia y la flexibilidad de respuesta a experiencias emocionales.

Es por ello que, entendiendo el Mindfulness como un elemento útil hacia el bienestar, en esta cultura orientada hacia el exterior, se pretende invitar a que se centren interiormente, viviendo cada momento plenamente, aceptando la experiencia tal como se presenta.

Los estados mentales asociados a la ansiedad, la depresión y el estrés, van deteriorando gradualmente la calidad de vida de las personas, generando un gran impacto en la población. El estrés, por ejemplo, aparece cuando hay un desequilibrio entre las cargas que tiene que enfrentar en su vida diaria una persona y la capacidad de resistencia con la que cuenta. Las cargas son habitualmente, el trabajo, la familia, y las personales como temas existenciales, dudas y temores, además de las presiones sociales. Las cargas van superando progresivamente la capacidad de resistencia, hasta que aparecen signos y síntomas. Los síntomas van desde dolores de cabeza, mal humor, hasta trastornos metabólicos, cardiovasculares e inmunológicos. La persona pierde la capacidad de bienestar y disfrute genuino, y sufre una insatisfacción general en la vida diaria.

La sociedad Americana de Psicología clasifica al estrés, ansiedad y depresión como algunos de los principales trastornos del siglo XXI que aquejan a la humanidad. Psicólogos, médicos y científicos se han sumergido en la búsqueda de soluciones creativas para hacerle frente a los daños generados como consecuencia. Identificaron que las soluciones no podían venir del mundo externo de la persona, sino que había que buscarlas en el funcionamiento de la profundidad de su mente y su equivocada percepción de la realidad. En este camino de búsqueda se dieron cuenta que la sabiduría oriental desde hace cientos de años recurrió al mundo interno del ser humano como una manera de aliviar el dolor y el sufrimiento que acompaña a la especie humana desde el principio de los tiempos. En esta apertura de Occidente hacia Oriente, a la sombra de la globalización, se produce un fructífero intercambio de conocimientos y de habilidades vitales en los dos sentidos. Por primera vez en la historia, la ciencia valida y acepta la sabiduría oriental. Mindfulness es uno de los frutos de ese intercambio, con aportaciones novedosas y creativas. Aunque mindfulness proviene de las enseñanzas religiosas orientales y específicamente del budismo, es una práctica secular, sin ninguna reminiscencia religiosa o cultural y con una sólida base científica.

La Asociación Americana de Psiquiatría recomendó en 1977 examinar la eficacia clínica de la meditación. El hito más importante para el desarrollo de mindfulness fue la fundación en 1979 del Center for Mindfulness, en la Universidad de Massachusetts, por parte de Jon Kabat- Zinn, quien desarrolló la técnica de “Reducción del Estrés basado en la Atención Plena” (The Mindfulness-based Stress Reduction Program, MBSR).

En conclusión, Mindfulness se propone como objetivo que el practicante experimenta un estado de atención plena, focalizada en el momento presente con plena aceptación y apertura, reforzando la capacidad de autorregulación física, mental y emocional para lograr el bienestar y la creatividad en la vida diaria.

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