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La ansiedad

Escrito por: Anna Díaz Duelt

La ansiedad, junto a la depresión es uno de los motivos por los que las personas consultan más a un especialista. De hecho, son dos trastornos que muchas veces se dan a la vez.

La ansiedad

La ansiedad, junto a la depresión es uno de los motivos por los que las personas consultan más a un especialista. De hecho, son dos trastornos que muchas veces se dan a la vez.

Primeramente aclarar que como bien dice Siegel, la ansiedad es un estado mental presente en todos y que de por sí no debe ser considerada como una patología. La ansiedad es una respuesta de nuestro sistema límbico que frente a la percepción de una amenaza nos prepara para huir o nos mantiene en un estado de hiperalerta. Cierta ansiedad o miedo en ciertas situaciones pueden ser buenas, por ejemplo, frente a un examen cierta ansiedad nos activa para estar alerta y desplegar lo necesario para lograr un buen rendimiento, por el contrario si nuestra ansiedad es demasiado elevada esto será un problema, ya que la hiperactivación del sistema límbico anula las funciones ejecutivas y de reflexión. Esta respuesta sería anormal o desadaptativa cuando dicha reacción es excesiva para la amenaza que se presenta.

Las características de las personas que sufren de ansiedad patológica, serían aquellas que presentan un sesgo atencional hacía lo amenazante, es decir, su visión se enfoca exclusivamente y está lista para solamente detectar aquello que resulta un peligro, también son personas vulnerables aquellas que tienden a interpretar las situaciones como amenazantes y se ven a sí mismas como poco capaces de afrontarlas o resolverlas. Por otro lado, también es muy característica la tendencia a anticipar, a vivir en el futuro en el qué pasará, en el “¿y si...?”.

Así pues, según Clark y Beck (2012), podríamos distinguir la ansiedad normal de la anormal mediante los siguientes criterios:

  1. Cognición disfuncional: El miedo y la ansiedad (anormales) se derivan de una asunción falsa que implica la valoración errónea de peligro.
  2. Deterioro del funcionamiento: La ansiedad clínica interfiere directamente con el manejo efectivo y adaptativo frente la amenaza percibida.
  3. Persistencia: la ansiedad persiste mucho después de lo que podría esperarse en condiciones normales.
  4. Falsas alarmas: miedo o pánico visibles que aparecen sin estar presente el estímulo amenazante. (Barlow, 2002).
  5. Hipersensibilidad a los estímulos: tendencia a percibir el estímulo o la situación más amenazante de lo que en realidad es.

Dentro del espectro de la ansiedad actualmente según el DSM-V, existen distintos trastornos:

  • Trastorno de Ansiedad Generalizada: ansiedad y preocupación excesiva (anticipación aprensiva), en relación con diversos sucesos o actividades.
  • Trastorno de Pánico: Ataques de pánico imprevistos y recurrentes, consistentes en una aparición súbita de miedo intenso y de malestar intenso que puede manifestarse con palpitaciones, sudoración, temblor, mareos sensación de ahogo, miedo a morir o a perder el control o a volverse loco...
  • Agorafobia: miedo o ansiedad intensa acerca de dos o más de las situaciones siguientes: uso de transporte público, estar en espacios abiertos, estar en sitios cerrados, hacer cola o estar en medio de una multitud o estar fuera de casa solo.
  • Fobia específica: miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica (a volar, a los perros...)
  • Trastorno de Ansiedad por Separación: miedo o ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del individuo concerniente a su separación de aquellas personas a las que tiene apego
  • Fobia Social: Miedo o ansiedad intensas en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas.
  • Mutismo selectivo: se da en la niñez y está relacionado con la fobia social y consiste en un fracaso constante de hablar en situaciones sociales específicas en las que hay una expectativa por hablar. Dicha alteración interfiere en los logros educativos.

 

Estos pueden ser comorbidos, es decir, pueden darse a la vez. De hecho, por ejemplo sería habitual encontrar personas con Trastorno de Ansiedad Generalizada y Trastorno de Pánico, el cual también es frecuente que se dé a la vez junto a la Agorafobia.

Dentro del tratamiento para la ansiedad es muy importante realizar una psicoeducación, es decir, explicar en qué consiste la ansiedad y cómo está funcionando en cada individuo en particular.

Esto es de vital importancia ya que, uno de las soluciones que las personas hayan para sobrellevar este estado es la evitación, y justamente esto (la huída, como mencionábamos antes), refuerzan los mecanismos que mantienen la ansiedad. Por ello, es importante ofrecer un modelo explicativo sobre qué nos hace vulnerables, qué factores desencadenan el miedo y

cuáles lo mantienen (aspectos cruciales también para el último paso de la terapia: la prevención de recaídas), así como favorecer la exposición vs la evitación para extinguir dicha respuesta.

Para poder realizar este trabajo, será importante realizar un autoregistro que nos indique en que situaciones aparece la sintomatología, cuáles son los pensamientos que aparecen, así como las emociones, sensaciones corporales y conductas propias y de los demás.

Por otro lado, también será importante un trabajo de Reestructuración cognitiva, es decir trabajar y cuestionar todos aquellos pensamientos automáticos que nos invaden y hacen que veamos la situación como más peligrosas y a nosotros mismos como incompetentes.

Por último, mencionar también los beneficios de la práctica del Mindfulness, para entrenar la capacidad de vivir en el momento presente (no en el futuro) y de aprender a observar, detectar y no juzgar esos pensamientos y sensaciones corporales fruto de la ansiedad con las que nos enzarzamos y evitamos.

Si estás pensando en hacerte daño a ti mismo o a otras personas, o si sientes que estás pasando por una emergencia no utilices este web site. Comunícate inmediatamente con los servicios de emergencia de tu localidad.

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