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La depresión

Escrito por: Anna Díaz Duelt

Actualmente la depresión constituye el primer motivo de consulta a profesionales de la salud mental. La Organización Mundial de la Salud, en su ranking de enfermedades, situó a la depresión en segundo lugar.

La depresión

Actualmente la depresión constituye el primer motivo de consulta a profesionales de la salud mental. La Organización Mundial de la Salud, en su ranking de enfermedades, situó a la depresión en segundo lugar, detrás de los problemas cardiovasculares, y en cuarto lugar como la causa de pérdida de calidad de vida, así pues, dos terceras partes de la población sufren o sufrirán una reacción ansiosa o depresiva (trastornos que van muy ligados).

El riesgo en las mujeres sería el doble, debido a las variables hormonales, viéndose afectadas una de cada cinco.

En cuanto a los niños, el 5% de ellos, entre 9 y 17 años sufren depresión.

Con todos estos datos no podemos quedarnos de brazos cruzados, las cifras son demasiado elevadas y los números hablan por si solos.

Todo esto tiene grandes costes a nivel vivencial, de consumo de fármacos, ausentismo laboral, aislamiento...

Las personas más vulnerables a sufrir depresión serían aquellas con:

  • Bajas habilidades sociales
  • Inhibición Interpersonal (timidez, fobia social, falta de asertividad...)
  • Dependencia y búsqueda de reaseguros
  • Exigentes y autocríticas

Otra características de este perfil, serían aquellas personas que tienden a dirigir su atención hacia lo negativo, no ven lo bueno. Son aquellas que encontrarán el lado malo de la moneda antes que nadie, ya que su atención esta focalizada en eso.

La sintomatología asociada sería la siguiente:

  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día
  • Disminución importante de interés o placer
  • Pérdida o aumento importante de peso, pérdida o aumento del apetito
  • Insomnio o hipersomnia
  • Pérdida de energía, fatiga
  • Sentimiento de inutilidad y culpa excesiva
  • Disminución de la capacidad para pensar y concentrarse
  • Pensamientos de muerte e ideas suicidas

Muchas veces tenemos la imagen de la persona depresiva como aquella que no es capaz de levantarse de la cama y llora constantemente. Esto es una realidad, pero también es importante saber que estos perfiles al ser exigentes y normativos suelen esforzarse en mantener su fachada de sociabilidad, lo que hace más difícil su detección y que se les pueda brindar la ayuda necesaria, lo que les conlleva un esfuerzo enorme que deriva en cansancio y frustración, ya que a menudo no pueden lograr las metas (desproporcionadas por su alto nivel de exigencia) que se proponen. Entonces se sienten fracasadas, se infravaloran y autodescalifican.

¿Y cómo se puede tratar esto? Bien, lo primero es no normalizar ciertas situaciones, pensamientos o emociones y poder consultar con un profesional que nos ayude a vivir más plenamente. El tratamiento puede ser psicológico o combinado (psicológico y farmacológico) según la gravedad de la sintomatología y de las características del paciente.

En cuanto al tratamiento psicológico, lo que la ciencia ha demostrado que resulta más efectivo es la Activación Conductual, un tipo de terapia que básicamente se centra en aumentar la actividad de las personas que han dejado de llevar a cabo sus tarea. Esto, trata de buscar que actividades que resultaban más placentera y gratificantes para luego establecer unas rutinas e ir realizándolas gradualmente.

Por otro lado también será importante trabajar la regulación emocional ya que se ha demostrado que una baja regulación emocional correlaciona con sintomatología depresiva y con autocrítica (factor precipitante de dicha sintomatología).

Esto debería combinarse también con un trabajo de reestructuración cognitiva, es decir modificar como pensamos, aprender a pensar positivamente, para sentirnos bien y actuar bien. Dejando de lado la rigidez y el foco negativo.

También se ha demostrado la eficacia del Mindfulness para lograr centrarse en el momento actual, tolerar y no juzgar, así como centrarse más en lo positivo.

Por otro lado, es imprescindible realizar un trabajo de prevención de recaídas, ya que hay que contar con que este trastorno tiene alta tasas de recaídas, lo que se puede prevenir con terapia continua.

Por último comentar, la depresión puede darse al mismo tiempo con otros trastornos psicológicos, como ansiedad, adicciones,  trastornos de la conducta alimentaria y trastornos de personalidad, así pues, un buen diagnóstico será imprescindible para un buen diseño de tratamiento que se ajuste a las necesidades y características de cada consultante.

Si estás pensando en hacerte daño a ti mismo o a otras personas, o si sientes que estás pasando por una emergencia no utilices este web site. Comunícate inmediatamente con los servicios de emergencia de tu localidad.

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