Noraida Matos
Psicóloga
Miércoles 5 de marzo de 2025
Cuando se trata de elegir pareja, es fundamental ir más allá de la atracción física o la emoción inicial. Aunque estos factores pueden ser importantes, una relación sólida y duradera requiere una comprensión profunda de la otra persona: sus valores, creencias, comportamientos y estilo de vida.
¿Por qué elegimos a alguien como pareja?
Nuestras elecciones sentimentales están influenciadas por múltiples factores, desde nuestra historia personal hasta nuestras expectativas conscientes e inconscientes. A menudo, repetimos patrones de nuestras relaciones pasadas o buscamos cualidades que nos resultan familiares, ya sea para bien o para mal. Comprender estos factores puede ayudarnos a tomar decisiones más saludables y alineadas con nuestro bienestar emocional.
Perspectiva Cognitivo-Conductual en la Elección de Pareja
Desde el enfoque cognitivo-conductual, se pueden analizar las creencias irracionales sobre el amor y las relaciones. Muchas veces, nuestras experiencias previas pueden distorsionar la manera en que vemos a la pareja y el compromiso. Es crucial comprender cómo las diferencias individuales influyen en la dinámica de pareja y explorar aspectos como la intimidad y posibles dificultades en la conexión emocional.
Caso Práctico: El Inicio de una Relación
Tomemos el ejemplo de Laura, una mujer de 32 años que ha estado soltera por un tiempo y ahora ha conocido a alguien con quien siente una gran conexión. Sin embargo, se encuentra analizando cada detalle de la relación y cuestionándose si está tomando la decisión correcta. Durante su proceso de acompañamiento, ha trabajado en:
- Identificación de patrones previos en sus relaciones.
- Revisión de creencias sobre el amor y la compatibilidad.
- Desarrollo de habilidades de comunicación asertiva desde el inicio.
- Exploración de sus valores y objetivos a largo plazo para evaluar si hay compatibilidad con su nueva pareja.
- Regulación de la ansiedad y el miedo al compromiso.
Gracias a este proceso, Laura ha logrado tomar decisiones con mayor seguridad, basándose en el conocimiento propio y en la autenticidad de la conexión con la otra persona.