Rafael Santoyo
Lunes 1 de septiembre de 2025
Es común que, ante los retos de la vida, busquemos culpables: las circunstancias, la familia, la pareja, el trabajo o incluso “la mala suerte”. Sin embargo, este hábito de proyectar afuera lo que sentimos o vivimos puede dejarnos atrapados en la queja y la frustración. El verdadero cambio empieza cuando pasamos de culpar a asumir responsabilidad.
¿Por qué dejamos la responsabilidad en manos de otros?
Culpar a los demás es una estrategia automática de defensa. Nos protege del dolor de reconocer nuestros propios límites, pero también nos resta poder personal.
- Mecanismo de protección: al señalar afuera, evitamos confrontar nuestras emociones más profundas.
- Hábitos aprendidos: crecer en entornos donde la culpa era frecuente nos puede llevar a repetir ese patrón.
- Falsa sensación de control: al culpar, sentimos que hemos “explicado” lo que pasa, aunque no hayamos cambiado nada.
📌 Ejercicio práctico:
Haz una lista de tres situaciones recientes en las que culpaste a alguien o algo. Pregúntate: “¿Qué parte de esto depende realmente de mí?”.
Comienza ya.
Hablar con alguien puede hacer la diferencia cuando estos sentimientos se vuelven parte de tu día a día.
Encuentra apoyo profesionalTomar las riendas: responsabilidad sin culpa
La responsabilidad personal no significa culparte ni cargar con todo. Implica reconocer tu capacidad de respuesta y actuar desde ahí.
- Responsabilidad es libertad: al asumir que puedes decidir, recuperas tu poder de acción.
- Acciones pequeñas, cambios grandes: no necesitas transformarlo todo de golpe, empieza con pasos alcanzables.
- Lenguaje consciente: cambia frases como “no puedo porque…” por “hoy decido…” o “voy a intentar…”.
📌 Ejercicio práctico:
Elige una situación en la que sientas que no tienes control. Escribe al menos dos acciones pequeñas que dependan solo de ti.
Conclusión: tu poder está en la elección
Pasar de la culpa a la responsabilidad es un camino de madurez emocional. No se trata de negar lo que los demás hacen o lo que la vida trae, sino de reconocer que tu manera de responder define tu bienestar. Al tomar las riendas, no solo avanzas con más claridad, también construyes relaciones más sanas y una vida más coherente contigo mismo.
👉 Recuerda: cada elección consciente que haces es un paso hacia tu libertad personal.