¿Qué es el Positivismo Tóxico?

Mishelle Hernández

Licenciada en Psicología. Master en Psicología Clínica y de la Salud

Es importante tener una actitud positiva pero ¿qué significa esto en verdad? ¿Es posible que esta postura ante la vida pueda resultar dañina? Cuando se mantiene una actitud positiva en exceso, sí puede resultar contraproducente, puede desgastarnos emocionalmente, desviarnos de nuestros objetivos e incluso afectar nuestras relaciones, tanto personales como profesionales.

¿Por qué es importante hablar sobre el positivismo tóxico?

Quizás sea algo bastante común de ver en los perfiles de redes sociales, donde podemos encontrar influencers que promueven esta actitud positiva casi como un estilo de vida y resaltan la idea de mantenerse positivo ante las dificultades, casi sin dar un espacio a las emociones que identifican como negativas.

Muchas veces suele ocurrir que este tipo de influencers ni siquiera tienen estudios académicos en terapia o coaching, y aún así se promueven como guías.

Más allá de los datos anecdóticos, esto debe alertarnos sobre siempre buscar profesionales con verdadera experiencia, cuando se necesita apoyo emocional.

La idea de que sólo debemos sentir emociones calificadas como positivas es algo hasta incongruente porque como seres humanos tenemos un amplio abanico de emociones, e incluso la tristeza es parte de la vida. Para mantener una buena salud emocional no debemos reprimir las emociones que se clasifican como negativas, todo lo contrario, es crucial identificarlas y dejarlas fluir, permitirnos sentir.

Está bien no sentirse bien, está bien tener días malos, es parte del complejo juego de emociones que experimentamos como humanos y ante la vida. Lo que sí debemos hacer es prestarle atención a nuestras emociones, atenderlas con un profesional para poder conocerlas y aprender a manejarlas de forma efectiva y saludable. 

No hay que esperar a que nos encontremos sumidos en algún tipo de agujero emocional: todo lo que hagamos por nuestra salud emocional, siempre dará buenos frutos.

Sin embargo, cuando nos vemos sobrepasados y el malestar interfiere con nuestras actividades e incluso nos impiden desenvolvernos en la vida cotidiana, ahí es cuando se vuelve urgente contar con apoyo profesional, personalizado y experimentado.

Por eso es importante hablar del positivismo tóxico, porque debemos saber dónde está la línea que separa una actitud positiva de una positividad aplastante que no da espacio a reconocer todas nuestras emociones y que termina exigiendonos hasta un punto tal que termina haciéndonos más daño.

La terapia junto con un profesional nos ayuda a conocernos, a entendernos a nosotros mismos, de dónde vienen nuestras emociones, cómo manejarlas, cuáles son nuestras metas y qué debemos hacer para alcanzarlas. La terapia nos ayuda a saber quiénes somos.

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¿Qué debemos saber sobre el positivismo tóxico?

En OpciónYO queremos darte la oportunidad que conozcas las ideas y experiencias de nuestros profesionales, por eso queremos compartirte a continuación este texto de nuestra licenciada en psicología Mishelle Hernández, quien a continuación ahondará más sobre el tema del positivismo tóxico.

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido cansados, agobiados, con un alto grado de malestar.

Hemos entrado en una batalla que no parece tener fin con nuestra mente, con esos pensamientos que no nos dejan en paz. Esos pensamientos cargados de negativismo que quisiéramos dejar de tener. 

Tratando de hallar la calma nos encontramos buscando la manera más práctica y rápida de eliminar estos pensamientos negativos. No ayuda el hecho de que hoy en día pareciéramos estar inundados de un positivismo extremo, en donde se promueve un positivismo constante, se rechaza cualquier pensamiento de malestar, de duda o de ansiedad, y más aún nos vemos rodeados de tips “sencillos” que nos aseguran una vida libre de pensamientos oscuros o negativos.

Consejos que, en lugar de ayudarnos, nos suelen confundir y hacer dudar de nuestros recursos por no poder ser tan “exitosos”, ”productivos” o “positivos” como deberíamos ser.

La verdad es que es imposible mantenernos siempre positivos. Es imposible dejar de pensar, es imposible dejar de percibir nuestra realidad de forma negativa en ocasiones. Y si bien es cierto, que esto afecta nuestras emociones y nuestra conducta, el tratar de tapar lo que está ocurriendo en nuestro interior es aún más dañino.

Si estamos pensando y sintiendo algo con relación a una situación es nuestro deber prestarle atención a ese mensaje que nuestro interior está tratando de darnos. Es posible que tanto nuestros pensamientos y emociones nos están indicando que algo no está bien, que algo necesita mayor análisis, que necesitamos mayor claridad en un aspecto o simplemente que necesitamos mayor apoyo. En verdad hasta que no nos escuchemos no vamos a poder descifrar lo que nos desean decir.

Al intentar ignorar o reprimir nuestros pensamientos, sean cuales sean, nos estamos forzando a perpetuamente evitar, haciendo que las situaciones más intensas adquieran más fuerza y a que cada vez, nos volvamos más débiles, temiendo lo que podemos pensar y sentir, por temor al malestar.

Así que, ¿cuándo es el positivismo tóxico?

  • Cuando esconde lo que realmente sentimos.

  • Cuando el pensamiento no es realista, es decir, no hay evidencias que lo afirmen, solo es un pensamiento “positivo”.

  • Deja a un lado nuestras emociones. 

  • Nos hace sentir culpables y avergonzados tan solo por tener un pensamiento negativo.

  • Minimiza la experiencia emocional, al hacernos sentir que nuestro malestar “no es tan grave”.

 Es importante tener en cuenta que al combatir nuestros pensamientos negativos no caigamos en un sobre positivismo descontrolado, sin ningún soporte ni evidencia, solo por alejarnos de lo que estamos pensando y sintiendo, y por cumplir con lo que se nos ha impuesto.

Entonces ¿qué hacer con nuestros pensamientos negativos?

Primeramente, debemos dejar de luchar, dejar de evitar el pensar y verdaderamente tomar el tiempo de analizarlos.

Al hacer un análisis de los pensamientos que estamos teniendo, damos la oportunidad de hacer un ¡STOP!, y logramos reconocer qué parte es negativa; nos damos el chance de darnos cuenta en cómo pensamos y así podemos elaborar herramientas que nos permitan desmontar y modificar este tipo de pensamientos con mayor facilidad.

Podemos aprender a identificar y a expresar nuestras emociones. Tener en cuenta de que no hay emociones negativas. Todas tienen una utilidad, una razón de aparecer. Incluso las más intensas pueden ser unas grandes aliadas si les brindamos atención y un espacio. Manteniendo presente que nuestra voz vale, nuestras emociones valen y que lo que estamos sintiendo también es valioso y no ha de ser nunca reprimido.

Toma su tiempo y su esfuerzo, lo sé, pero te aseguro que el trabajar con tu mente es mucho más beneficioso que siempre entrar en batalla con ella.

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