Carolina Andrea Elgueta Busquets
Viernes 27 de febrero de 2026
La parentalidad positiva fortalece el bienestar familiar cuando los adultos desarrollan estrategias de afrontamiento emocional, comunicación afectiva y corresponsabilidad, cuidando tanto la crianza como su propio bienestar personal.
La parentalidad como un proceso de adaptación constante
A lo largo del desarrollo vital, las personas atraviesan distintas crisis normativas. La forma en que se afrontan depende, en gran parte, de las herramientas emocionales disponibles. La parentalidad no es ajena a este proceso: se desarrolla en paralelo a la vida laboral, personal y relacional, exigiendo a madres y padres asumir múltiples roles sin perder su identidad ni su autenticidad.
Contar con estrategias de afrontamiento emocional permite disminuir el estrés cotidiano, prevenir el desgaste y favorecer un mayor bienestar tanto a nivel individual como familiar. Cuando los adultos se sienten más regulados emocionalmente, pueden ofrecer un entorno de crianza más amoroso, predecible y seguro.
Bienestar parental y bienestar familiar
Fortalecer el bienestar emocional de madres y padres no solo impacta en la crianza, sino también en la relación consigo mismos. La parentalidad positiva invita a revisar cómo se vivió la propia infancia, resignificar experiencias pasadas y construir una forma de maternar o paternar que no implique perder la vida personal en el proceso.
Desde este enfoque, acompañar la crianza es también acompañar a los adultos a diferenciarse, a cuidarse y a formar personas más íntegras, capaces de desenvolverse en ambientes seguros y coherentes.