Opción YO

Mujeres en la edad madura

Categoría: MI YO INTERIOR

Etapa menopáusica

Mujeres en la edad madura

La edad madura representa para la mujer una etapa de cambios biológicos (marcados por la menopausia), cambios de circunstancias vitales y de nuevas oportunidades. Durante esta etapa experimentamos tanto una sensación de inestabilidad, incertidumbre, “nostalgia de la juventud” y a su vez, la certeza del despertar de un nuevo potencial interior, debido a que tendemos a volcarnos hacia nosotras mismas y a nuevos intereses. Esta época ofrece la oportunidad de trabajar en la plenitud e integración personal donde nuestros actos expresen nuestra identidad más profunda.

 

¿Por qué puede tambalear “todo” en esta etapa?

Posiblemente en las primeras etapas de la vida hayamos vivido, más o menos, según las expectativas de los demás y de la sociedad: la adquisición de conocimientos y experiencias, mantener una familia, trabajar, hacer frente a las necesidades y a la realidad. Nuestras actividades se centran en los objetivos, en las relaciones con los otros y en la consolidación de una imagen y autoconcepto con el cual nos sentíamos cómodas.

Empieza un proceso de revolución y a la vez de renovación interior, conjugados con cambios biológicos y de las circunstancias de la vida: inicia el proceso de la menopausia, cambios corporales, los hijos crecen y abandonan el hogar; y con los años, el matrimonio adquiere trazos de compañerismo. La muerte de uno de los padres puede liberarnos del sentimiento de culpa o de la dedicación que debemos prestarles. También podemos enviudar, separarnos, forzando que cambien las circunstancias. Cabe la posibilidad de  enamorarnos y cambiar de vida o de estilo de vida.

Cuando nos encontramos en la fase preliminar de esta etapa vital, la mujer parece indecisa, y es como si su energía estuviera adormecida, confusa, siente un vacío, soledad profunda y un sin sentido de la vida.

 

¿Qué puedes hacer durante el proceso de tránsito hacia la etapa de la madurez?

Las prioridades van cambiando a partir del momento en que entramos en la madurez, y la pregunta decisiva resulta ser la siguiente: ¿Qué es lo que me importa realmente ahora a mí? la mujer empieza a escucharse a sí misma, a elegir ser una misma.

Muy probablemente represente un momento en donde la mujer tiende a realizar un balance de lo que hizo o dejó de hacer. Debido a ello es importante ser consciente de los sentimientos, preocupaciones, culpas y juicios que se generan; aceptarlos, colocarlos en su justo lugar y echar mano de la sabiduría interior, para desde allí tomar la fuerza necesaria para la plenitud. Permitiendo que los sentimientos de pérdida o arrepentimiento, incluso de dolor, sigan su paso. Este es el momento en el que podemos hacer un alto en el camino para orientarnos y elegir la vida que continua.

Este es un momento crucial en la vida de toda mujer, y este tránsito puede ser más ligero si opta por el acompañamiento de alguna profesional especializada en lo femenino profundo, recomendación clave, “permanece en el cruce de caminos” hasta que sepa de forma intuitiva qué dirección tomar, entonces resurgirá con renovadas fuerzas.


Puede que en este momento nos convirtamos en artesanas, pintoras o en escritoras, en activistas políticas o en viajeras con destino a lugares remotos, y desarrollemos un aspecto de nuestra personalidad que hasta ahora había estado esperando tras bastidores. Estamos en una etapa de la vida en la que tenemos la capacidad de transmitir a otros nuestros conocimientos.

Mujeres renacidas, renovadas.

Las mujeres maduras al aceptar esta nueva etapa, podemos desarrollar un sentido del Yo más independiente, una mayor seguridad en nuestras decisiones y creencias, nos atrevernos a expresar nuestras emociones; somos más autónomas y hay una tendencia a acercarnos a llamados superiores y necesidades espirituales, es el reencuentro con nuestro femenino profundo. Es una etapa para potenciar habilidades artísticas, cambiar de lugar y de vida; concentrarnos en concretar sueños: transformarnos en lo que siempre quisimos ser etc.

La relación que vayamos estableciendo con la edad madura puede ayudarnos aceptarnos a nosotras mismas, a mantener relaciones armoniosas con los demás, a generar nuevas posibilidades y a redescubrir el poder interior: se renueva nuestra creatividad y se nutre otra mirada más profunda y amplia sobre la vida y las vivencias.

Te invito a transitar esta etapa tan reveladora a la mano de mi acompañamiento y del fluir de tu creatividad, de tus imágenes y de tus propios símbolos.
 

Súmate HOY a las miles de personas que como tú, han decidido transformar sus vidas.
Es tiempo de decir YO.

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