¿Cómo es el tratamiento para la depresión?

La depresión es una enfermedad que afecta a muchas personas, no distingue género, edad, ni condición social, y puede dejarnos sumidos en una oscuridad absoluta, destrozando nuestra vida, por eso debemos recordar que sí tiene tratamiento. Por más difícil que parezca el horizonte, con la ayuda adecuada, siempre podemos volver a la luz.

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¿Qué es la Depresión?

Para conocer sobre los distintos tratamientos para la depresión, primero debemos entender exactamente qué es la depresión. En pocas palabras, es un trastorno de la afectividad que repercute en la mente y el cuerpo. 

Las personas que sufren depresión suelen describirla como una profunda tristeza, melancolía e infelicidad, que no se quitan con nada. Aunque muchas personas se sienten así en algún punto de sus vidas, suele ser por períodos cortos.

Cuando estas sensaciones se extienden en el tiempo y comienzan a interferir en el desenvolvimiento de la vida cotidiana, si la persona pierde el interés en sus actividades, si se desmotiva incluso para trabajar o estudiar, podemos estar ante un caso de depresión clínica. 

La depresión puede afectar a personas de todas las edades, afecta a adultos, adultos mayores, jóvenes, e incluso niños, no distingue entre género, ni condición social, por eso es importante estar atentos ante cualquier síntoma de depresión para buscar la ayuda adecuada lo más pronto posible. 

Mentalmente la persona experimenta sentimientos de desánimo, desesperanza, falta de motivación, una profunda tristeza sostenida en el tiempo que afecta su rutina, no hay voluntad para realizar las actividades de la vida cotidiana. Aparecen ideas negativas respecto al futuro de sí mismo y de su entorno. No hay esperanzas ni posibilidad de experimentar sentimientos placenteros, nada genera felicidad. Esto no significa que exista una debilidad personal, sino que es parte del mismo proceso.

Físicamente la persona experimenta síntomas físicos, reales, que pueden afectar su salud y ocasionar problemas graves. como insomnio, aumento o disminución del apetito, (cambios en el peso) dolores de cabeza, cansancio.

 

Síntomas de depresión:

 

  • Irritabilidad

  • Desánimo

  • Cambios significativos en los patrones alimenticios, puede ser falta de apetito, o apetito excesivo.

  • Falta de energía y cansancio injustificado.

  • Cambios en la movilidad regular de la persona, puede moverse más rápido o más lento de lo normal.

  • Sentimientos negativos, como culpa, desesperanza, abandono, que incluso pueden desencadenar en pensamientos realmente oscuros como odio a sí mismo o ideas suicidas.

  • Problemas de concentración.

  • Inactividad, desgana, improductividad.

  • Pérdida de interés en las actividades cotidianas.

  • Pérdida de disfrute o placer de las actividades que solían propiciar felicidad. 

  • Pérdida de la líbido.

 

Cuando una persona siente estos síntomas, o algunos de ellos, debe recurrir a un especialista en salud mental, como un Psicólogo, Psiquiatra o Médico Tratante, para así obtener un acertado diagnóstico, y luego un tratamiento. 

La depresión se puede transformar en un verdadero tormento por eso no pero no hay que enfrentarla solo, sino todo lo contrario, contar con el apoyo y las herramientas adecuadas, es lo que hará la diferencia. Siempre es posible volver a encontrar el camino y alcanzar el bienestar.

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¿Qué debemos saber sobre los tratamientos para la depresión?

Ciertamente todos somos susceptibles de sentir tristeza y estar melancólicos en algún momento, por determinadas circunstancias, la vida no es pura felicidad sino un delicado equilibrio entre todas las emociones. Sin embargo, cuando ese estado de tristeza es invariable y nos impide desarrollar nuestra vida con normalidad, sí estamos ante una señal de alarma.

Hay que diferenciar entre la depresión y la tristeza pasajera que puede experimentar cualquier individuo, lo que es normal y natural, y puede estar ocasionado por distintos motivos, como por ejemplo, la pérdida de un ser querido, el post parto, separación amorosa, nido vacío, etc. Pero si supera un tiempo de entre 6 meses a un año, ya no se podría considerar un episodio nada más, sino algo mucho más complejo.

La depresión debe ser diagnosticada y tratada por un profesional de la salud.

El origen de la depresión obedece a diversas causas y es la sumatoria de factores genéticos, ambientales, psicosociales, e individuales, que en un momento determinado se combinan y se ponen de manifiesto.

 

¿Existen distintos tipos de depresión?

Sí, es importante considerar que la depresión puede variar según cada persona, y también es posible hablar de distintos tipos de depresión. Los principales son:

 

 

  • Depresión Mayor.

    Este tipo de depresión ocurre cuando los sentimientos negativos de frustración, dolor, tristeza o pérdida, se prolongan en el tiempo e impiden el desarrollo de la vida cotidiana.
     

  • Depresión Persistente.

    Este trastorno depresivo se caracteriza porque se extiende a lo largo de dos años, y a lo largo de este período, la persona va fluctuando entre síntomas menos graves y una depresión mayor. 

 

Otros tipos de depresión son:

 

  • Depresión Estacional.

    Los cambios de estación y la falta de exposición al sol también pueden provocar depresión.
     

  • Depresión ansiosa.

    Esto ocurre cuando los síntomas de ansiedad se unen a los de la depresión. Además de la tristeza invariable, aplastante e indetenible, la persona exhibe nervios, inquietud y preocupación excesiva, incluso puede llegar a perder el control.
     

  • Depresión Catatónica.

    Se refiere a patrones motores fuera de lo común, es decir que además de los síntomas regulares de la depresión, la persona tiene movimientos sin sentido y descontrolados, o asume una postura rígida y fija, sin razón o justificación,
     

  • Depresión con características atípicas.

    En este caso, la persona tiene la capacidad de estar alegre por momentos cortos y normalmente ligados a algún acontecimiento feliz, presenta excesivo apetito, excesiva necesidad de dormir, no soporta el rechazo y siente pesadez en los brazos o en las piernas de manera constante.
     

  • Depresión del Ciclo Menstrual..

    Este cuadro depresivo se puede presentar en distintos momentos relacionados al ciclo menstrual de la mujer, puede ser una semana antes de la menstruación, o una semana después, y suele desaparecer sola.
     

  • Depresión del periparto.

    Suele ocurrir que las mujeres en período de gestación se sienten excesivamente sensibles, incluso deprimidas, y es muy común que luego de dar a luz también se sientan tristes y melancólicas, pero todo esto es de cuidado ya que la depresión ligada a los períodos de gestación o luego del parto, tiene los mismos síntomas que una depresión mayor y necesita ayuda profesional.
     

  • Depresión con características combinadas.

    Ocurre cuando los síntomas de depresión se mezclan con manías, en este caso la suele hablar demasiado, presentar una autoestima excesivamente elevada y aumentar su energía drásticamente. Se le solía llamar maniacodepresión.
     

  • Maniacodepresión.

    Este tipo ocurre cuando la depresión se mezcla con manías. De hecho, la depresión es un signo que forma parte del trastorno bipolar, pero ya en este sentido se estaría hablando de una afección distinta,

  • Depresión psicótica.

    Este tipo de depresión se da cuando una persona presenta síntomas de depresión mayor, mezclado con una psicosis, que se refiere a una desconexión con la realidad. Se pueden llegar a presentar alucinaciones o delirios.

 

¿Cómo se diagnostica la depresión?

El profesional de la salud puede emplear distintas metodologías para diagnosticar debidamente si es que el paciente sufre o no de depresión. Si quieres tener una idea más clara de cómo sería, aquí te expongo los principales métodos.

 

  • Conversación previa. El profesional de la salud hablará contigo y te hará preguntas específicas para poder acercarse al diagnóstico adecuado.

  • Examinación física. El profesional de la salud podría incluso realizar una exploración física ya que a veces la depresión se relaciona con alguna enfermedad que no ha sido diagnosticada.

  • Exámenes de laboratorio. Lo más común es un exámen de sangre, para verificar los valores e indicadores, e incluso te puede solicitar estudios de la tiroides.

  • Análisis psiquiátrico. Un profesional médico hablará contigo a profundidad sobre tus emociones, pensamientos, hábitos y patrones, posiblemente te realice un cuestionario y evaluaciones de percepción. 

 

Los profesionales de la salud se apoyan en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (también conocido como DSM-5) el cual expone los criterios de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, sobre los trastornos emocionales y las condiciones mentales

 

¿Cómo tratar la depresión?

El tratamiento para la depresión implica un abordaje mixto, o sea Psicoterapia y Medicación.  Esto último depende del grado en que se presente la misma, ya que no siempre es necesaria.

Si es leve y las actividades cotidianas del individuo no se ven afectadas, con determinada orientación Psicológica podría ser suficiente. Reorganizar algunos aspectos de su vida como deporte, sueño y alimentación por ejemplo. 

Si se trata de una depresión moderada, en donde tal vez la persona ya está durmiendo mal, se siente ansiosa e irritada, sí se recomienda Psicoterapia, preferentemente de corte cognitivo -conductual, ya que es la que posee mejores resultados comprobables. Sin desconocer que existen otras opciones. En este tipo de abordaje se abarca la parte de pensamientos negativos, creencias limitantes que el sujeto está teniendo respecto de la situación que vive, conductas producto de esos pensamientos, y por supuesto las emociones relacionadas. En ocasiones puede prescribir medicación, indicada por supuesto por el profesional competente en esa área, que es el Psiquiatra. 

Las depresiones graves necesitan siempre tratamiento combinado, psicoterapia y medicación, los cuales tienen mínimos efectos secundarios por los avances de la ciencia.  

Vale la pena resaltar la importancia del deporte, para cualquiera de los casos, como complemento fundamental del tratamiento. Esta actividad tiene variados beneficios: por un lado aumenta la producción de serotonina y noradrenalina, sustancias químicas relacionadas con el estado de ánimo, por otro, se liberan endorfinas, que son las hormonas del bienestar, y por último, también regula el sueño.  Tres beneficios fundamentales a la hora de lograr un exitoso tratamiento.

Hacer ejercicio al menos tres veces por semana, durante 40 minutos, lograría efectos similares a los fármacos. Seguramente una persona que se encuentra muy triste manifieste no tener deseos de hacerlo, pero a veces hay que “obligarse” a realizarlos por los beneficios que conlleva. Hay que esforzarse por romper el hielo inicial, ya que luego la sensación de bienestar ayuda a estar motivado para la siguiente vez, y así mantener una constancia.

La red de apoyo que tenga la persona que se siente deprimida es fundamental, el acompañamiento, no juzgar, escuchar, entender y buscar ayuda profesional.

No hay razón para luchar solo contra la depresión, la compañía, guía y apoyo por parte de un profesional de la salud, significará la diferencia entre poder salir airoso de esta situación, o sufrir en un círculo sin fin,

 Cuidar la salud emocional es un derecho, no un privilegio.

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