¿Cómo puedo saber si soy adicto a una conducta (sexo, tecnología, juego, comida) o solo es un gusto excesivo?

Luz Adriana Quiroga Wilches

Psicología y Licenciada en Educación Especial

Todos tenemos hobbies, pasatiempos y actividades para disfrutar nuestro tiempo y espacio personal, pero ¿qué ocurre cuando esas actividades que realizamos por gusto, se convierten en una conducta tóxica? Con el apoyo de un especialista en psicología podrás identificar las conductas que puedan resultar dañinas y encausarlas de manera positiva.

¿Qué son las adicciones?

La definición del término adicciones se refiere a los malos hábitos, conductas y/o actividades que entrañen un peligro para nosotros y para aquellos que nos rodean. También se refiere al consumo excesivo de ciertos productos, más comúnmente, drogas lícitas o ilícitas.

El rasgo que ayuda a verificar si alguna conducta se ha transformado en una adicción es cuando existe dependencia, ya sea física o psicológica, y no se puede prescindir de consumir dicho producto o realizar dicha actividad.

Las ansias que produce una adicción conductual (llámese sexo, juego, alcohol, comida, tecnología, etc) o a una adicción química (cannabis, cocaína, heroína, LCD, etc), resultan ser un camino con tantos obstáculos y a su vez con tantas fascinaciones que realmente pueden ser pocas las posibilidades de salir victorioso luego de recorrerlo; por tal razón, evitar llegar allí siempre será la mejor opción y el hacer consiente algunas conductas, podría ser la verdadera solución preventiva a un viaje sin regreso. Entonces, ¿Cómo identificar cuáles son dichas señales? 

Tal vez te has preguntado si las “ansias” por hacer o consumir “algo” sean normales o quizás ya seas adicto a ese “algo”. Determinarlo no es tarea fácil si no estás con un especialista, sin embargo, en las próximas líneas podrás hacerte una idea y buscar ayuda profesional si es necesario.

Comencemos por hacer una clasificación de conductas adictivas. Debes estar alerta si presentas:

Relevancia. Sucede cuando solo quieres realizar esa conducta por encima de todas las demás y controla tu sentir, pensar y actuar sin importar las consecuencias.

Cambios de humor. Tu ánimo fluctúa entre alegría y tristeza, enojo y miedo basado en tu relación inmediata con la realización de la conducta.

Negación de la dependencia. Aunque las personas que te rodean te lo advierten, lo niegas y desmientes dicha afirmación.

Tolerancia. Cada vez necesitas consumir o hacer más la conducta ansiada porque lo que hacías inicialmente ya no es suficiente.

Síndrome de abstinencia. Tu cuerpo y tu mente experimentan una necesidad de la conducta ansiada que se refleja en calambres, sudoración, vómitos, pensamientos y emociones desagradables cuando no has podido realizarla. 

Conflicto. Tienes dificultades con el contexto que te rodea (familiar, pareja, escolar, laboral, etc) al no responder apropiadamente a las demandas de cada uno.

Recaídas. Retomas la conducta luego de haberla suspendido con más fuerza que antes y de escala mayor sin control alguno.

Nota Importante: La diferencia que debes tener en cuenta entre una conducta normal y una adictiva es la frecuencia, intensidad o tiempo, y dinero que le inviertes.

Para cuidar nuestra salud mental es crucial contar con apoyo profesional y personalizado, debemos atender nuestras emociones para evitar sufrir malestares como ansiedad y depresión.

Las adicciones pueden crear verdaderos conflictos en nuestra vida, afectando las relaciones personales y profesionales, no esperes a encontrarte en un lugar peligroso, da el primer paso hoy y comienza a hacer tu mundo mejor.

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¿Cómo nos volvemos adictos a ciertas conductas o consumos?

Teniendo en cuenta la Teoría del aprendizaje, las conductas adictivas se adquieren inicialmente por la relación con un reforzador positivo (es decir el incremento de la dopamina la cual es la encargada en el cerebro de producir placer), pero luego este mismo reforzador, se convierte en el dolor de cabeza dado que al dejar de percibir el estado de euforia que consiguió la conducta ansiada, la persona deberá ahora repetir la conducta para evitar la desagradable sensación de no tenerla.

¿Qué factores pueden ser determinantes para volverme adicto conductual o químico?

Indudablemente las adicciones son multicausales, sin embargo hay algunos factores de riesgo que pueden hacer más vulnerables a ciertas personas. Una de ellas es la impulsividad y el deseo de búsqueda de sensaciones, acompañado de riesgo físico y es lo que mueve al individuo y toma relevancia dentro del contexto del adicto. Esto sucede con la tecnología y el internet por su fácil acceso, la novedad, y la interacción con el mundo.

En el caso de los jóvenes es totalmente entendible su atracción por las TIC dado que por su etapa de desarrollo se identifican con las características que les brinda esta herramienta. Una de ellas es la autonomía e independencia de sus padres lo que cumple a cabalidad el internet; otra es la búsqueda de identidad y en la web los jóvenes crean personajes a su antojo según sus preferencias. Una más es el incremento de relaciones interpersonales incluso sin moverse de su habitación y se conectan con el mundo entero. Otra es la expresión de emociones sin tener consecuencias físicas y sin temor al rechazo directo. Otro aspecto es el entretenimiento que a través de juegos on line, redes sociales, películas y otros logran mantener ocupados a este segmento tan especial. Por Ultimo también les brinda relaciones afectivas clave para chicos y chicas tímidos por las hormonas sueltas propias de la edad y que evitan a toda costa un rechazo social.

Los trastornos del estado de ánimo, una baja tolerancia a la frustración, dificultad para afrontar problemas, baja autoestima, inestabilidad emocional, tendencia al aislamiento, problemas familiares, habilidades sociales poco desarrolladas, dificultades en el ámbito escolar terminan siendo un coctel que facilita la aparición de una adicción conductual o química.

Teniendo en cuenta lo mencionado, puedes prender tu radar para aquellas conductas que en algún momento puedan ser candidatas a volverse adictivas o que ya te estén causando problemas para controlarlas. Sabes que hay ciertos aspectos que te hacen más vulnerable y el buscar ayuda profesional será el ticket directo para que salgas bien librado.

Es importante que sepas que hay factores protectores que te permitirán combatir cualquier conducta adictiva, los cuales podrás concretar con tu terapeuta como son tus motivaciones, tus sueños, el papel de tu familia, tu escuela, tu comunidad y encontrar otras actividades que te permitan sentir gratificación sin que tu salud física y mental corran peligro.

 

Bibliografía

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Cía, Alfredo H. Las adicciones no relacionadas a sustancias (DSM-5, APA, 2013): un primer paso hacia la inclusión de las Adicciones Conductuales en las clasificaciones categoriales vigentes. Revista de Neuro-Psiquiatría, vol. 76, núm. 4, 2013, pp. 210-217 Universidad Peruana Cayetano Heredia Lima, Perú

Chóliz, M. y Marco, C. (2012). Adicción a Internety redes sociales: tratamiento psicológico. Madrid: Alianza Editorial.

Echeburúa, E., Labrador, F. y Becoña, E. (2009). Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes. Madrid: Pirámide.

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